Mundo de ficçãoIniciar sessãoUn matrimonio forzado obliga a una joven ver escapar sus sueños y anhelos al momento de que su padre la obliga a pasar el resto de su vida con el hijo de uno de sus socios para salvar a su empresa, pero para Alondra eso es una condena que no está dispuesta a aceptar. Dos semanas después de la boda toma sus maletas y desaparece de su natal Washington, se traslada al otro lado del mundo, cambia su identidad y empieza de cero. Cuatro años más tarde consigue trabajar para la constructora más grande de Palermo, CONSTRUCTORA GRECO S.A. en su primer día como la nueva arquitecta a cargo del proyecto más grande hasta el momento, conoce al jefe de su jefe, ya que el CEO y accionista mayoritario de la empresa estará de lleno en el proyecto... La atracción es inmediata, un simple cruce de miradas desencadenará un profundo deseo entre ambos, él que no buscaba pareja o estabilidad, nada que pudiera convertirse en su talón de Aquiles, ya que, en el bajo mundo, muchos querían su puesto y si le descubrían un punto débil… podría costarle la vida. Ella no buscaba enamorarse, no de nuevo, además su matrimonio no había sido anulado, era una mujer casada y no podía hacer algo al respecto sin volver a enfrentar a su pasado, algo a lo que no estaba dispuesta después de todo lo que hizo para alcanzar sus objetivos. Pero, como nada en la vida sale como se lo planea, ambos terminan cediendo ante sus instintos y caen en las llamas de la pasión.
Ler maisDe vuelta a casaLeonardo Greco.Tener que hacer viajes de última hora para improvisar me hastía, estoy harto en verdad, he pasado casi un mes fuera de casa, brincando de aquí para allá.¡Casi un mes sin tocar a una mujer!La última interacción femenina que tuve fue con Camila, y no fue la mejor del mundo, su historia me tomó por sorpresa total, no puedo verla o pensarla como Alondra, a esa no la conozco, no sé nada de ella, se presentó ante mi como Camila y siempre será ella para mí, no puedo verla como una desconocida.Mi situación con ella es tan… agobiante.— Señor, lo están esperando — avisa el secretario excoronel que me espera en su oficina, un lugar lúgubre, con olor a sangre y wiski en las paredes.— Leonardo Greco — acaricia cada sílaba de mi nombre — ¿a qué debo el honor de tu visita? — pregunta sonriente, sabe quién soy y lo beneficiosa que resultará mi visita para él.— Negocios Sabin, solo negocios — Sabin Gelcem, exmilitar resentido que necesito en mis filas ahora que e
Camila Stuart.¿Conoces esa sensación de estar flotando contra tu voluntad?¿No?, pues te cuento, es algo así como estar en tierra firme muy contenta y tranquila, pero que de pronto todo su hunde o desaparece, tu cuerpo empieza a subir al cielo y buscas aferrarte a lo que sea que encuentres, pero nada te sostiene, sientes el miedo de llegar arriba y dejar de respirar, pero no puedes hacer nada para evitarlo.Al final sabes que solo es una sensación, que nada ha desaparecido, que nada se ha desvanecido, todo está tal cual, y esa es la verdadera pesadilla.— ¿No vas a saludarme, querida? — pregunta el hombre frente a mí, no soy capaz de mover un músculo o pronunciar palabra, él no debería estar aquí, eso es todo lo que puede procesar mi cerebro.Me sudan las manos y mi respiración se acelera cuando lo veo sonreír de la forma más siniestra que he visto en mi vida, intenta entrar y me muevo rápido para impedirlo, pero me gana en fuerza y entra de todos modos.Retrocedo, agitada, asustada
CAPÍTULO 8: El pasado.Camila Stuart.Cuatro años y medio, han pasado cuatro años y medio desde la última vez que admire mis pecas frente a un espejo.Cuatro años y medio en donde no veía a Alondra como mi verdadera yo, todo este tiempo me he visto como Camila Stuart, Camila la arquitecta exitosa, la chica que logra sus objetivos, la mujer que se alejó de su vida por su propio bien.Llevaba todo este tiempo aferrándome a mis planes olvidándome de mi antigua yo, y hubiese seguido así de no ser por Leonardo y su comentario acerca de mis pecas.No supe que responder en ese momento y él lo dejó pasar, pero estoy segura de que volverá a preguntar y no sé qué respuesta voy a darle.Verme al espejo esta tarde fue como un golpe seco en el estómago, me quité las lentillas para limpiar y descansar un poco mis ojos, estuve casi una hora encerrada en el baño mirándome y analizando mi rostro, el rostro de una mentirosa.Mentirosa que está dejando que las cosas con Leo avancen demasiado cuando no d
Leonardo Greco.No me había divertido así en años…Llevo una botella de tequila, una de vodka, no sé cuántas margaritas y uno que otro trago de dudosa procedencia junto con Camila, estamos en una de las discotecas que forman parte de mi imperio.Como dueño, tengo acceso a todos y cada uno de los servicios de este lugar, solo lo mejor para mí, y Camila se ha estado aprovechando de eso, aunque no me quejo, lo estoy disfrutando.Hemos bebido, bailado, cantado, reído y hasta nos besamos un par de veces, es un sitio discreto por lo que no debe preocuparme de nada, pasamos por todos los pisos, hicimos desastres en todos y cuando llegamos al último todo se multiplico por diez.Estamos en la sala privada, el edificio consta de cinco pisos, cada uno con uno con algo peculiar, el último, en donde estamos, es una serie de mini salas de estar con la privacidad necesaria para disfrutar de buena compañía.El alcohol ha ido inundando mi cuerpo desde que llegamos, pensé que tomaríamos unas copas, cha





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