Cuando Joaquín llegó, Margot pidió hablar con él, ella estaba muy ansiosa.
—¡¿Es cierto que mamá está en el sótano?!
Joaquín asintió.
—Ella no saldrá, Margot, y te prohíbo verla, esa mujer debe pagar por lo que hizo, si no la envió a prisión es porque es nuestra madre, a pesar de todo.
Margot asintió.
—¿Has visto a Rodolfo? —preguntó nerviosa.
Joaquín quiso no decir nada, pero tuvo que ser sincero.
—Sí, lo vi.
Margot sollozó.
—¡Quiero verlo!
—¡No!
—¡Por favor, Joaquín, quiero verlo! Necesito hab