Cinco años después.
Zafiro, Ónix y Opal estaban reunidos en el amplio salón de la casa de verano, sus rostros iluminados por sonrisas genuinas mientras observaban el regalo que habían preparado con esmero.
—Mamá y papá van a adorar este regalo —dijo Opal con un brillo de emoción en los ojos.
—Sí, se lo merecen más que nadie —añadió Ónix, asintiendo con solemnidad.
Zafiro los observaba en silencio, sus pensamientos viajando a todo lo que habían vivido como familia.
Era un momento de unidad, de ce