Rodolfo bajó la mirada, las lágrimas corrieron por sus ojos, por su rostro.
—¡Margot…!
—¿Qué? Ahora ni siquiera miras mis ojos, ¿te falta valor? Déjame darte algo de valor, hombrecito, ¡te vengaste de la persona equivocada! Me llevaste a tus juegos oscuros, cuando yo no lo merecía, cuando yo sí te amé, cuando fui buena contigo, dime, ¿Qué se siente convertirte en eso que tanto juraste destruir? —exclamó con voz temblorosa.
El hombre recargó su cabeza en la mesa, lloraba, ella podía notarlo por l