Rafael salió al frío de la noche, los nervios en tensión y la mente enfocada en su plan.
Necesitaba actuar rápido.
Hablaría con Joaquín y Ónix, lejos de Aimé.
Sabía que ella jamás aceptaría arriesgarse, mucho menos con la vida de su bebé en juego. Pero Rafael no podía quedarse de brazos cruzados mientras Marcus seguía en peligro.
—¡Vengan rápido, debemos salvar a Marcus! —exclamó con urgencia, el teléfono temblando en su mano mientras caminaba en círculos frente a la cabaña.
—Estaremos allí en m