Todo el baño estaba inundando de una espesa capa de vapor mientras el agua cae como cascada sobre el cuerpo desnudo de Vecka y Xylos, quien la sostuvo con una delicadeza que contrastaba con la violencia de horas atrás. Ella permanecía de pie, apoyada contra el amplio pecho del alfa, con la cabeza recostada bajo su mentón, mientras él se aseguraba de que cada rastro de sangre desapareciera de su piel.
No hablaban, ya que no era necesario.
Las manos del alfa recorrían su cuerpo con cuidado reve