El invierno se retiraba lentamente de los Montes Apalaches, dejando tras de sí un bosque húmedo y fértil, cubierto por el verde joven de la nueva estación. La cabaña del rey se alzaba en medio de aquella colina, construida con troncos gruesos y piedra oscura.
Dentro, el silencio no existía.
—¡Padre!
La voz infantil rebotó contra las paredes antes de que un pequeño cuerpo cruzara la estancia a toda velocidad, Cassian tenía seis años y la energía de una tormenta eléctrica.
Sus rizos oscuros