El silencio que siguió al estruendo no trajo paz, sino una quietud pesada, casi pegajosa. El polvo flotaba en el aire estancado, partículas grises cubriendo el escenario como una mortaja sucia. No había gloria en sobrevivir, solo el dolor agudo de seguir respirando cuando todo alrededor olía a final.
Hunter estaba sentado sobre un bloque de concreto derrumbado, con las piernas colgando en el vacío. Era apenas un niño, una figura diminuta y dolorosamente fuera de lugar en medio de tanta destrucc