El círculo se formó en silencio. No hubo necesidad de órdenes. La manada conocía el ritual. Los lobos retrocedieron, creando un anillo de espacio vacío en la grava frente a la mansión, una arena improvisada iluminada por los focos de seguridad y la luna llena.
El aire se volvió denso, cargado de estática y feromonas de agresión.
Ronan se paró en un extremo del círculo. Su torso desnudo, marcado por la batalla en las minas y las cicatrices antiguas, brillaba con sudor y sangre seca. Sus ojos dor