El chasquido metálico de la ballesta cortó el aire nocivo de la caverna.
La guerra a tres bandos estalló en un caos ensordecedor de plata voladora, magia negra y sangre derramada.
Los cazadores del Consejo disparaban a matar, cegados por el fanatismo, mientras las sombras de la Oscuridad se alzaban como muros de humo para devorarlos.
Pero para Ronan y Seraphina, el universo entero, con toda su guerra y su ruido, se redujo a una sola cosa. El llanto aterrado de su bebé sobre el altar de obsidia