El camino de regreso a la mansión no fue una retirada, sino una procesión.
La lluvia había cesado por completo, dejando un cielo despejado donde la luna brillaba con una claridad ofensiva, iluminando el bosque como si quisiera asegurarse de que nadie se perdiera el espectáculo.
Ronan no cargaba a Hunter. El niño, que una hora antes era un cadáver azulado, caminaba.
Hunter iba entre Ronan y Seraphina, agarrando la mano de su hermana con fuerza. Sus pasos eran firmes y su respiración, rítmica y p