El alba tiñó la fortaleza del Alpha del Norte de un frío azul invernal.
El jardín de entrenamiento estaba sumido en un silencio denso, interrumpido únicamente por el roce de las botas de Iris contra la piedra y su respiración agitada.
Evander la observaba desde el borde del área de combate, convertido en una estatua de sombras y dominio absoluto.
Cumpliendo su promesa, el entrenamiento era un castigo físico riguroso, diseñado aparentemente para prepararla ante la guerra, pero que en el fondo e