La doble intención en la respuesta de la Bestia del Norte quedó suspendida en el ambiente, una declaración de pertenencia tan profunda que asfixió la poca cordura que quedaba en el salón.
Adham apretó los puños sobre la madera oscura. La furia contenida en los músculos de su cuello evidenciaba que el Príncipe de las Sombras estaba a una sola exhalación de desatar una caótica violencia.
Iris, con los ojos fijos en la imponente figura del Alpha, sintió que el oxígeno se evaporaba de sus pulmones.