Eliana lo miró con ternura y esperanza. Aquella conversación había sido como abrir una herida que había estado supurando en silencio durante años. Pero, por primera vez en mucho tiempo, sentía que algo dentro de ella comenzaba a sanar. Lo miró con ojos brillantes y le tomó la mano con suavidad.
—¿Te gustaría conocer a Samuel? —preguntó con voz suave, pero cargada de ilusión.
Él parpadeó, sorprendido por la pregunta. Se quedó inmóvil unos segundos, como si necesitara procesar lo que acababa de e