El sonido de las llaves girando en la cerradura resonó con fuerza en el amplio recibidor de aquella casa que por años había sostenido una rutina impecable. Las paredes estaban limpias, los adornos en su sitio, y el aroma a flores frescas llenaba el aire, como si todo se mantuviera en equilibrio, como si la armonía de ese hogar no hubiese sido vulnerada nunca. Pero esta vez, cuando la puerta se abrió, algo invisible pero imponente entró con él. Una sombra distinta a la costumbre, una presencia m