Hellen llega temprano.
No antes que todos, pero sí lo suficiente para que su entrada sea notada. Saluda al director con confianza, se detiene a hablar con producción y, casi sin transición, se coloca cerca de Daniel mientras él revisa el guion.
No es casualidad.
Mientras me preparo para mi escena, los observo de reojo.
Hellen hace nada que pueda parecer evidente. Simplemente se integra. Se ríe cuando él hace un comentario. Escucha con atención cuando explica una idea. Le toca el brazo s