Rubi
Daniel llegó como si el hospital fuera a derrumbarse si no entraba corriendo.
Lo vi aparecer al fondo del pasillo, desorientado, buscando con la mirada algo que no quería encontrar. Tenía el cabello despeinado, la respiración descontrolada, y por primera vez no parecía una estrella de cine. Parecía un hombre asustado.
—¿Dónde está? —preguntó apenas llegó—. ¿Cómo está Eva?
Andrew no respondió enseguida. Seguía mirando la puerta del quirófano como si su vida dependiera de no apartar los