Eva
La recuperación no fue un milagro, fue esfuerzo.
Fue aprender a mover los dedos otra vez sin que me doliera el alma. Fue caminar diez pasos, luego veinte, luego llorar en silencio por haberme cansado tan rápido. Fue terapia física por la mañana y terapia emocional por la tarde. Fue mirarme al espejo y aceptar la cicatriz en mi brazo y abdomen como parte de mi historia, no como el final de ella.
Al principio odiaba la lentitud.
Yo siempre había corrido.
Ahora tenía que aprender a quedarme qu