Hoy el día ha sido tenso. Estamos en la última semana de grabación de la película y Hellen estuvo filmando sus escenas finales.
Escenas emotivas, cargadas de sentimientos profundos que, evidentemente, no le están saliendo como deberían. Todos en el set estamos pendientes; las grabaciones están frenándose exclusivamente por ella.
Echo un vistazo al director. La vena en su frente parece que va a estallar.
—¡Es que no puedes hacer nada bien! —le grita, arrojando el guion al piso.
Todos nos asustamos. Incluso yo.
En momentos como este, por mucho que la odie, me siento mal por ella. Su cuerpo tiembla completo, encogiéndose con cada grito como si su piel se hiciera más pequeña.
—P-perdón… será la última toma —responde con la voz entrecortada.
Olivia Smith, su compañera de escena, le lanza una mirada cargada de desprecio. Murmura algo que no alcanzo a oír, pero por la reacción de Hellen, sí lo escuchó. Hellen asiente, como disculpándose también con ella.
A Olivia no le hace ni pizca de graci