Andrew
La montaña de papeles se apila frente a mí como si quisiera tragarse el escritorio completo: guiones, contratos, presupuestos, informes... un millón de dólares por minuto esperando mi aprobación.
Podría estar perdiendo varios millones por no trabajar.
Y aun así, no puedo concentrarme.
Mi mirada vuelve, una y otra vez, al teléfono.
A ese nombre.
Eva.
Una mujer que durante años fue un fantasma en mis pasillos, invisible, silenciosa... y de repente me atacó con unas garras que ni ella misma sabía que tenía.
Lo que pasó en ese restaurante no estaba en ningún plan.
Yo no soy un hombre de impulsos, no soy promiscuo, ni tampoco un devoto de la fidelidad, pero con Hellen todo era... práctico. Cómodo. Sensato. Ella es hermosa, apasionada, fácil de llevar. Cumple su papel con precisión.
Yo no me reconocí esa noche.
Acepté la cena por simple curiosidad.
Quería saber qué buscaba Eva realmente: ¿venganza? ¿una oportunidad? ¿un favor? ¿un ascenso social?
Pero cua