GIULIA
Abrí los ojos de golpe, como si mi cuerpo supiera que estaba en peligro incluso antes de que mi mente pudiera procesarlo. El aire me quemaba en los pulmones, y un sudor frío me recorría la frente. Me giré con brusquedad, intentando entender dónde estaba… y lo vi.
Riccardo.
Tendido a mi lado, sobre la misma cama. Dormía plácidamente, con el pecho subiendo y bajando de manera serena, como si no hubiese caos alguno en el mundo. Mi corazón se aceleró con una mezcla de miedo y repulsión.
Me