DANTE
Nunca imaginé que sería ella quien diera el primer paso.
Giulia me besó. No con timidez. No con dudas. Con fuego. Con rabia. Con deseo.
Su boca se hundió en la mía como si quisiera olvidarse del mundo. Y yo se lo permití. No, más que eso… lo disfruté.
El agua de la piscina estaba fría, pero nuestros cuerpos estaban en llamas.
La atraje más hacia mí, pegando sus curvas contra mi cuerpo. Bajé una mano por su espalda mojada, deslicé mis dedos por sus glúteos suaves y firmes, hasta que me a