GIULIA
Caminaba por uno de los pasillos, aun con el eco de la discusión con Claudia y Marcella, la manera en que no le tembló la mano para amenazar a Marcella, cuando una mano fuerte me empujó contra una habitación. La puerta se cerró de golpe a mis espaldas.
Era Riccardo.
Me crucé de brazos, desafiante, conteniendo la rabia que hervía en mi interior.
—Aún estoy esperando que me cuentes sobre el accidente de Luca.
No respondió de inmediato. En cambio, sacó una carpeta y me la tendió con un ge