(Narrado por isabella)
Desperté con el aroma del café que entraba desde la cocina y la luz tímida del sol colándose por las cortinas. Por un momento, el mundo me pareció demasiado tranquilo, casi irreal, y no pude evitar que mi mente volviera a la noche anterior.
Suspiré, acomodándome entre las sábanas, recordando la forma en que él había detenido el momento. No hubo palabras, solo esa tensión que lo decía todo. Era como si un hilo invisible nos uniera y nos retuviera al mismo tiempo. Cerré los