Isabella
Si mi subconsciente tuviera voz propia, sería absolutamente insoportable.
—¿Otra reunión con las mujeres ricas? —diría con tono burlón—. Mira tú, Isabella Martínez, sobreviviendo entre tacones caros y sonrisas perfectamente calculadas.
Me miré en el espejo mientras ajustaba el abrigo sobre mis hombros y solté un pequeño suspiro.
—Cállate —murmuré—. Esto es networking.
Valentina me había invitado a una reunión informal. Nada elegante, según ella.
Lo que, traducido a su idioma, significa