Mundo ficciónIniciar sesiónAlessandro
Nunca he sido un hombre impulsivo. Todo lo que hago tiene una razón, un cálculo, una salida prevista. Pero hay momentos —muy pocos— en los que el pasado regresa con tanta fuerza que amenaza con romper incluso al hombre que se cree invencible. Halden era uno de esos nombres. No un enemigo cualquiera. No un rival reciente. Era un recuerdo que debía estar enterrado. Marco estaba conmigo cuando recibimos la confirmación del punto de encuentro. No habló de más. Nunca lo hace cuando sabe que estoy concentrado. Solo condujo, con los nudillos tensos sobre el volante, mientras el paisaje se volvía cada vez más inhóspito. —¿Seguro que quieres ir tú? —preguntó al fin—. Podríamos mandar a otros. —No —respondí sin dudar—. Esto es mío. Marco asintió. No insistió. Eso es lo que lo hace diferente a los demás. El lugar era una vieja zona ind






