(Narrado por alessandro)
Tres días.
Setenta y dos horas.
Cuatro mil trescientos veinte minutos.
Sí, los conté.
Desde el momento en que Axell me dijo que Isabella se quedaría en la ciudad, supe que esos tres días iban a ser un infierno.
No lo dije, por supuesto. No soy el tipo de hombre que demuestra ansiedad por una mujer.
O al menos eso intentaba creer.
El primer día intenté distraerme con trabajo. Firmé documentos, revisé informes, hablé con inversores, fingí escuchar a un arquitecto que no s