(Narrado por Isabella)
El día comenzó igual que siempre, o al menos eso parecía. Pero había algo distinto en mí, algo que ni siquiera yo terminaba de entender.
El desayuno con Alessandro fue silencioso, casi incómodo. Él revisaba su teléfono, yo el mío. A veces nuestras miradas se cruzaban, pero ya no había esa incomodidad de antes. Solo una calma extraña, como si cada uno estuviera calculando al otro.
En la empresa, el ambiente estaba más cargado que de costumbre. No sé si era mi imaginación o