Luis Montreval y Alexey Romano no hablaban. Pensaban.
Y eso… era mucho peor.
La mirada del padre de Isabella recorrió la mesa… y se detuvo en Julia. Eso me produjo un escalofrío.
—Un sacrificio y dos obligaciones. —Soltó por fin sin apartar la vista de Julia.
¿Un sacrificio? Mi mirada se dirigió a Julia, que tenía la mirada fija en el plato. La había salvado de Jorge Ibañez. No la iba a sacrificar ahora. Me daba igual las consecuencias. No terminaba de decidirme a preguntar. El último bocado