Ninguna terminó de disfrutar la comida. Los platos quedaron a medio tocar. El sabor… había desaparecido. Ni siquiera tuvimos ganas de alguno de los deliciosos postres de la carta. Ser tratadas como objetos. Meras incubadora de niños…
No seguimos de compras. No haría falta si aceptábamos el trato y ahora sobre las tres pesaba eso más a cualquier cosa. El coche paró en la entrada del edificio. Varios de los escoltas cogieron las bolsas con las compras.
—Me pararé en la planta del despacho. —susur