Faddei
No concilié el sueño.
Mis pies me llevaron a su habitación, me detuve en la puerta, quise avanzar, pero joder me froté el rostro con desesperación.
Eso era exactamente lo que había prometido no hacer.
Le prometí darle espacio, respetar su silencio y no convertirme en su carcelero, y, aun así, allí estaba, frente a su puerta, como un adicto necesitado, apoyé la frente en la madera fría.
Respiré hondo una vez y otra vez, no hubo calma, suspiré antes de abrir la puerta de la manera más deli