Mabel
Huir sería tan sencillo.
Lo sé perfectamente, lo he hecho toda mi vida. Huir de quien soy, de la sangre que corre por mis venas, del anillo que sigue reposando en mi dedo y de ese mundo que me parecía tan repugnante.
Respiro profundamente al ver a mi pequeño Gianni dormir plácidamente, ajeno al mundo que se está rompiendo a nuestro alrededor, ajeno a los monstruos que se mueven en la oscuridad buscándolo para arrebatarlo de mis brazos.
Sin embargo, el palpitar de mi corazón no es el de a