Mabel
Mi cabeza no ha dejado de doler.
Es un dolor constante, pesado, como si alguien estuviera presionando mis pensamientos desde dentro. Tal vez sea el cansancio, miedo o tal vez todo lo que hemos pasado en las últimas horas.
Es inevitable no sentir un cúmulo de sentimientos.
Miro la pequeña incubadora frente a mí. El sonido de los monitores llena la habitación con un ritmo constante que debería tranquilizarme, pero no lo hace.
Gianni duerme, es tan pequeño, y tan frágil.
Sus manos diminutas