Faddei
El dolor no es lo primero que siento al despertar, es la lucidez de saber dónde estoy. Abro los ojos lentamente, sin embargo, mis ojos solo consiguen oscuridad, no absoluta.
Hay una luz tenue, amarillenta, que parpadea sobre mi cabeza, el aire huele a humedad y moho viejo.
Durante años construí un imperio para no volver a un lugar como este y aquí estoy otra vez, encadenado y esperando que otro infeliz aparezca.
La mandíbula me duele, mi costado izquierdo arde con cada respiración. No