Mabel
El clóset parecía otro.
No porque hubiera cambiado, sino porque ahora estaba lleno de cosas que no había tocado. Vestidos con etiquetas intactas, cajas alineadas con un orden casi obsesivo, zapatos que no pedí, perfumes cerrados, relojes aún envueltos.
Eran regalos, cada caja fechada en los días en que no estuve en la villa. Los miré uno por uno, sin abrir nada, use solo un vestido sencillo, no quiero salir, no deseo hablar con nadie, ni mucho menos pasarme como la señora de la casa, cua