Antonio y Maximilian permanecieron en silencio unos instantes, el ambiente cargado de un peso invisible que ninguno parecía dispuesto a soltar. El anciano giró levemente el bastón entre sus manos, meditando cada palabra antes de hablar.
—Antonio —dijo con voz grave—, lo que propones es arriesgado. No solo te expones tú, también pones en juego a toda la familia. Sofía es la herida más profunda de Brian… y ahora la has puesto en el centro de esta guerra.
—No, papá, no me digas eso. ¿Acaso olvidas