Brian bajó a desayunar sin decir una palabra. El ambiente estaba cargado, todos lo notaron. Su madre, Sonia, dejó el periódico a un lado y lo observó con preocupación; Valentina lo miraba con una mezcla de enojo y curiosidad.
—Buenos días —murmuró él, apenas audible, mientras tomaba asiento.
Nadie respondió al principio. El silencio se hizo incómodo, hasta que Valentina, con un tono agrio, rompió la calma.
—¿Ya viste las noticias? —preguntó sin mirarlo directamente—. Sofía Hernández… ahora es m