Mundo ficciónIniciar sesiónMaximus Livingston, el CEO más cotizado y arrogante de Nueva York, está a punto de perderlo todo: su imperio en Livingston Aurea Fashions y su libertad de hombre soltero, el gran playboy. Su abuela, la implacable matriarca que lo crió, le da un ultimátum: cásate en un mes o adiós a la herencia. Desesperado, Maximus contrata a la mejor casamentera de la ciudad: Rosie Harper. Sin embargo, Rosie esconde un doloroso secreto: años atrás, ella fue la "patito feo" humillada públicamente por el propio Maximus en el baile de graduación, y ahora alberga un profundo resentimiento hacia él. Rosie necesita desesperadamente el trabajo y el ascenso para pagar sus abrumadoras deudas. El caos se desata cuando la abuela de Maximus aparece de improviso y, al ver a Rosie, ¡la declara inmediatamente como la candidata perfecta y futura señora Livingston! ¿Aceptará Rosie ser la esposa del millonario? ¿Cómo tomará Maximus la orden de la matriarca? No te pierdas esta historia de amor, llena de romance, lujuria y algo de comedia atractiva. Recuerda agregarla a tu biblioteca, ¡ahora sí a disfrutar!
Leer más— ¡Una boda en un par de semanas, qué maravilla! — La patriarca se acerca a Rosie, quien se ve estática. Al estar a dos pasos de ella, alza su bordón elegante y coloca la punta en el mentón de la chica, haciendo que esta levante la mirada. — Eres la única que apruebo como la futura señora Livingston. — Sonríe ampliamente.— Se-señora Livingston, yo… — Harper tartamudea, es que literalmente no encuentra palabras. ¿Ser la esposa del hombre que siempre le ha gustado? Sería un sueño para ella si las cosas fueran diferentes. La realidad es que todo es una burbuja de confusiones. — Créame, esto es un malentendido, yo soy… — La señora Livingston la interrumpe.— ¡La futura esposa de mi querido nieto! — Le guiña el ojo y luego retira su bordón. — Hay una boda por organizar, ¡qué maravilla!— ¡Abuela, detente! — Maximus está con el ceño fruncido, no le agrada lo que está pasando, siente que tiene una pésima suerte.— No hay nada que pensar, Maximus. Es mi última palabra. Si no, ya sabes lo que
Rossie muerde la punta de su lengua. Tiene un gran debate interno: tragarse su orgullo y ser astuta para aprovechar la oportunidad, o dejarlo ir con su arrogancia y grandeza. Pero literalmente las deudas la tienen ahogada. Suelta un largo suspiro y se apresuró a alcanzarlo. Al verlo caminar hacia el ascensor, se acerca rápidamente.—¡Señor Livingston! —lo menciona con una sonrisa maliciosa—. ¡Usted no puede despedirme! En general eso lo haría mi jefa, pero usted no puede hacerlo.—El que paga soy yo, así que no tolero tu presencia. Mantén la distancia —dijo presionando el botón y las puertas del ascensor se abren e ingresa. Se da la vuelta para mirarla con desdén.—No puede despedirme porque soy la mejor opción que tiene, señor Livingston. Si le asignan otra casamentera, seguramente terminará entre sus sábanas.Ella, al ver que las puertas del ascensor se iban a cerrar, interviene colocando su mano para detenerlas.—¿Qué tan segura estás de que no terminarás en mi cama? —Su pregunta l
—¡ESTO ES UNA MALDITA LOCURA! —espetó Maximus acomodando su corbata y luego observó la hora en su reloj altamente costoso.—Baja la voz, Maximus, es lo mejor que conseguí. Muchos de mis conocidos han estado en la misma situación que tú —dijo su mejor amigo y asistente Héctor, quien es su cómplice en todo. Se conocían desde que tenían 10 años de edad—. Verás que en pocos días tendrás a una esposa sumisa, hermosa, con grandes curvas y pechos. Tendrás un hijo, te divorcias dejándole una gran suma de dinero y listo, todos satisfechos. Debes sacrificarte por la familia, no puedes perder tu posición por algo que es tan simple.—¡Eso crees! —Maximus iba a decir algo más cuando la jefa abrió la puerta, así que los hombres callaron. Mientras tanto, Rosie sintió que le faltaba el aire; sentía que volvía al tiempo pasado, a aquel amargo recuerdo que la cambió por completo.—¿¡Rosie, Rosie!? —la mencionó su jefa, y la chica salió de sus pensamientos. Estaba de espaldas, así que tragó grueso. Llev
El Livingston más cotizado de Nueva York está en su mejor momento como CEO en la empresa que heredó de sus padres: «Livingston Aurea Fashion». Sin embargo, su abuela, quien lo crió desde que tiene nueve años, ya que sus padres murieron en un accidente, le ha puesto un alto a su desorden 'amoroso-sexual' (así le llama la patriarca para que no suene tan vulgar lo que su querido nieto hace con las mujeres, incluso con las modelos de la empresa).Su estatura de 1.80 m es atrayente para las mujeres. Es musculoso, viste a la perfección y sí... es perfecto en todos sus aspectos. Todas se rinden a sus pies, humillándose y cumpliendo todos sus caprichos con tal de pasar tan solo una noche, ya que el guapo hombre tallado por los dioses no repite; como dice él: «un solo polvo y adiós».Justo cuando iba a pasar un momento demasiado agradable para él junto a una de las nuevas modelos que le hizo ojitos desde que la vio, abren la puerta de par en par. —¡Otra vez!— exclamó la patriarca, golpeando el
Último capítulo