Las primeras personas se fueron sin avisar. No hubo anuncios ni miradas finales cargadas de dramatismo. Simplemente dejaron sus cosas ordenadas, los espacios un poco más vacíos, como si hubieran intentado no alterar demasiado el lugar al irse. Valeria lo notó por detalles mínimos: una silla que ya no volvió a moverse, una taza olvidada que nadie reclamó, un cuaderno cerrado con cuidado y apoyado junto a una mochila que ya no estaba.
La ausencia llegó antes que la noticia.
Valeria caminó d