La mañana llegó sin ceremonia. No hubo un momento claro en el que la noche terminara; solo una transición lenta, casi tímida, como si el lugar no quisiera sacudir demasiado a quienes habían dormido poco y pensado demasiado. La luz artificial seguía dominando el espacio subterráneo, pero algunos cuerpos ya se movían con la torpeza propia de quien ha decidido quedarse y ahora debe convivir con esa decisión.
Valeria despertó sentada, con el cuello rígido y la mente todavía flotando entre pensami