El Palacio de los Normandos en Palermo se alzaba como un recordatorio de mil años de conquistas y traiciones. Pero la reunión de la Comisión no se celebraba en los salones turísticos, sino en las catacumbas privadas bajo el suelo de mármol, un lugar donde el aire estaba viciado por el moho y el secreto de la omertà. Alessandro caminaba por el pasillo de piedra caliza, sus botas resonando con una finalidad fúnebre. A su lado, Bianca no era más la "ofrenda" que todos esperaban ver; vestía un traj