Capítulo 74 —El Diablo metió la cola
El pasillo de la clínica era un largo túnel de paredes blancas, asépticas y desprovistas de vida. El aire, denso por el aroma a desinfectante, se sentía pesado en los pulmones de Sasha mientras se alejaba de la habitación de Dante. Necesitaba distancia, no solo física, sino también mental para digerir la gravedad de lo que estaba a punto de comunicar. Sus dedos temblaban al marcar el número. No era una llamada cualquiera.
El tono de espera sonó tres veces, ca