Capítulo 95 —Donde todavía duele
A Fernando Gancia lo llevaron a la cabaña con una capucha negra cubriéndole la cabeza.
No era la primera vez, el terapeuta ya conocía demasiados protocolos de hombres peligrosos como para fingir indignación. Sabía cuándo convenía preguntar y cuándo era mejor sentarse en silencio en el asiento trasero de un vehículo, dejarse conducir por caminos imposibles de memorizar.
La camioneta se detuvo después de un trayecto largo. La puerta se abrió. Una mano firme lo tom