Capítulo 91 —El despertar
La cabaña estaba sumida en esa quietud casi religiosa que solo ocurre en las horas previas al amanecer, cuando el bosque fuera parece contener el aliento. En la penumbra, la cama era un nido de sábanas revueltas, un campo de batalla de lino que aún conservaba el calor, el rastro del sudor y la electricidad estática de la entrega absoluta. Ivanka y Dante dormían entrelazados, las extremidades mezcladas con tal naturalidad que, bajo la tenue luz de la luna, era difícil di