Capítulo 73 —El vacío
Dante estaba hundido en la cama de la clínica, con la espalda apoyada contra el respaldo metálico y rígido. La luz de la habitación, aunque tenue, le golpeaba el rostro, resaltando la palidez de su piel y la dureza de la venda que le rodeaba la sien. Se llevó una mano, instintivamente, a la pierna vendada. El escozor de la herida de bala seguía ahí, un recordatorio constante de que la realidad no se detiene porque él esté en una cama. Sasha estaba al pie de la cama, con la