Capítulo 93 —El filo del tiempo
El silencio que siguió al mensaje de Colman no fue una pausa, fue un abismo. Luego de unos segundos, lo llamó. La línea respondió con un tono vacío que le golpeó las sienes con la insistencia de una amenaza. Dante apretó la mandíbula hasta sentir dolor en los dientes. La angustia no servía. La desesperación tampoco. En su mundo, perder el control era ofrecer el cuello.
Ivanka lo observaba desde el otro lado de la cabaña, junto a la mesa, con los dedos aferrados a