Capítulo 53 – Latidos de vida.
Eran las 4:17 de la madrugada cuando la primera contracción verdadera golpeó a Flor como un puñetazo brutal en la base de la columna vertebral. Un latigazo eléctrico que le robó el aliento, la dobló sobre la cama king-size de la suite blindada y le arrancó un gemido gutural que despertó a todos. El dolor era una ola negra, viscosa, que subía desde lo más profundo de su vientre, subía, subía, subía hasta romperse en un grito que reverberó por los pasillos como un eco de guerra.
Gabriela entró co