Jardín de la mansión.
El jardín estaba vestido de luz. Cientos de velas flotantes en la fuente central, guirnaldas de luces blancas cálidas entretejidas en los rosales y el viejo roble, y un camino de pétalos de rosa blanca que llevaba hasta un arco sencillo hecho de ramas de olivo y jazmín. No había más de veinte personas: solo familia cercana, los niños corriendo entre las sillas de madera blanca, y el cielo de Houston teñido de un violeta suave que parecía celebrar con ellos.
Flor De la Vega