―Bien, me doy por vencido. ―Dejó estar la situación. ―¿Cuándo viajamos?
―Mañana, hoy podemos despedir a Osiris.
―Bien. ―Se puso en pie. ―Juguemos con mi hijo, pronto debe ir con su tutora. Está enojado porque su madre lo castigó. No irá al colegio hasta el próximo año escolar.
―Bastante tuvo que hacer para un castigo tan severo.
―Mi mujer solo desea que sea un buen príncipe. ―Se encogió de hombros.
―Amigo, la manzana no cae muy lejos del árbol. ¿Qué espera ella cuando tú eres el padre