―Atrás de mí. ―Aden se puso en pie. ―¿Qué hace aquí? ―Miró al hombre que sin importar empujó a la mujer que trataba de detenerlo.
―Háganse a un lado y nadie saldrá herido. ―Le tendió una carpeta. ―No tienen por qué estar en este fuego cruzado, dennos al niño y olvidaremos todo esto. ―Ana bastante nerviosa marcó el número de su marido.
―¿Qué sucede, tormenta? ―Kalen paró la junta, su mujer jamás lo llama cuando sabe que está en junta.
―No te daremos al niño. ―Sentenció Aden alarmando a Kalen.